Nos olvidamos del empleo

Nos olvidamos del empleo

Más medidas para recaudar pero cero estímulos a la creación de empleo

En su afán recaudatorio, el Gobierno ha establecido en la presentación de los PGE 2013, nuevas fuentes de ingresos vía impuestos, pretende con ello recaudar 4.375 millones de euros más, sin embargo, se olvida de una cosa muy importante y es el estado de salud de su economía, la cual se encuentra en estado crítico y sin estímulos que permitan levantar al enfermo de la cama, para que pueda volver a caminar.

España, se ha obsesionado con el déficit público y piensa que ahogando más a las economías domésticas (las familias), va a lograr equilibrar el presupuesto. Los inversores siguen huyendo del país, el capital se marcha a otros lugares, ante la falta de competencia de nuestra clase política, decadente y ruinosa, que a la hora de la verdad no recorta donde debe hacerlo (sobre ellos mismos).

Tampoco es que en Europa lleven un buen camino, obsesionados con la inflación y con medidas de austeridad que lo único que logran es un mayor empobrecimiento de la población, un largo periodo de recesión y estancamiento, menos recaudación vía impuestos y vuelta a empezar, en un círculo vicioso sin salida. Una economía excesivamente rígida no puede ser flexible ni estar adaptada a los rápidos cambios que se producen en el entorno, es como decir que del Sota, Caballo, Rey no me saques porque me pierdo, algo así pasa con Europa, donde las bases y los cimientos de una unión, se encuentran aún muy poco cementados y donde cada uno piensa más en proteger lo suyo.

Como ya apuntaba esta semana el FMI, la reducción de la deuda pública es una carrera de fondo, una maratón, un proceso que requiere de un largo periodo de tiempo para lograr contenerse y equilibrarse, ajustes y más ajustes no van a conducir a frenar el incremento de la deuda pública de forma mágica, puesto que nos olvidamos del empleo, de generar actividad, de generar crecimiento y a partir de ahí poder verdaderamente recaudar y todo esto sin necesidad de subir impuestos. Esto provoca que lo que se recauda ni tan siquiera cumpla las previsiones iniciales y que además, resulte finalmente insuficiente, pues los mercados van a desconfiar aún más de una economía que no es solvente, que no es capaz de generar empleo y no puede crecer, por lo que los intereses de la deuda seguirán creciendo a pasos agigantados.

Por otra parte, con las medidas de austeridad (recortes y subidas de impuestos), nos encontramos con que los precios se nos disparan (última subida de IVA), la inflación se nos escapa y el crecimiento brilla por su ausencia, generando un grave periodo de estanflación, del que solo con verdaderos estímulos económicos se puede llegar a salir.

Resulta curioso, como no se aplican determinados estímulos porque disparan la inflación (darle a la máquina de hacer billetes), sin embargo, se proponen medidas de austeridad con subida de impuestos que también de forma temporal provocan que crezca la inflación.

Lo dicho, cada vez más pobres, con menos recursos y más dificultades para acceder a los mercados en busca de financiación, pero eso sí, nuestros políticos seguirán buscando la forma de recaudar y recaudar, creando tantos impuestos como se les ocurra, pero sin fijarse en lo importante, la excesiva cantidad de políticos existentes sobre los que los recortes no se sabe o no contestan.

 

Opinión Personal